Relaciones entre India y Brasil. Cercanía, diversificación e incertidumbre

Por Axel Schwindt

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India y Brasil han mantenido fuertes relaciones desde hace décadas, basadas en sus similitudes: ambos países son democráticos, con gran extensión territorial y demográfica; y comparten objetivos, con respecto al crecimiento económico, inclusión social y desarrollo sostenible. Algunos puntos en común son el interés por combatir la pobreza y la desigualdad social; la preocupación por mejorar los índices de educación y acceso de su población a las nuevas tecnologías, o la demanda por acceder a un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Las áreas de cooperación son diversas: ciencia y tecnología, energía, salud, defensa, agricultura, comercio de bienes, servicios, flujo de inversiones, cultura, educación, medio ambiente, hábitat, transporte e infraestructura, administración pública, finanzas (sobre todo en política tributaria), desarrollo social y turismo.

La coincidencia en el poder de Lula da Silva en Brasil y Manmohan Singh en India acercaron a los dos países. Las relaciones entre ambos se plasmaron en la gran cantidad de visitas de alto nivel realizadas durante sus mandatos (en 2006, 2010 y 2012, en Brasil; y en 2004, 2007 y 2008, en India) y la participación en cumbres y foros donde entrelazan su accionar. Cabe destacar su participación e influencia en foros multilaterales como BASIC, G4, G20, entre otros; espacios en los que se han apoyado para encabezar los debates y aunaron sus relaciones.

En su primer discurso presidencial, Lula da Silva indicó a India como “una prioridad” en su política exterior, marcando un quiebre respecto de sus antecesores sobre las relaciones Sur-Sur. En este contexto, es significativa su labor en la creación del Foro IBSA (2003), que congrega a las tres grandes democracias multiétnicas del mundo en desarrollo: India, Brasil y Sudáfrica, como un intento de modificar las estructuras de gobernanza global, bajo el lema “Desarrollo y Democracia”. La creación de IBSA ha sido un gran paso en la institucionalización de estas relaciones, siendo una plataforma que permitió a los líderes políticos acordar y afrontar desafíos comunes como la pobreza, el VIH/SIDA, la provisión de transporte, infraestructura y energía, etc.

Desde el establecimiento del Foro BRICS (Brasil, Rusia, India y China; luego incorporándose Sudáfrica en 2011) y la absorción de ciertos temas de agenda que antes eran trabajados en el Foro IBSA, éste último fue desplazado del centro de atención, reuniéndose por última vez en el año 2011. Por su conformación, el Foro BRICS dio mayor alcance, peso y diversificación a las temáticas tratadas, eclipsando a IBSA.

En sus inicios, hubo reticencias por parte de India de conformar el Foro BRICS debido a la presencia de China, con quien ha tenido tensas relaciones a lo largo de la historia, especialmente por cuestiones fronterizas (por ejemplo, las cuestiones de Arunachal Pradesh, Aksai Chin, etc.) . Empero, la plataforma BRICS es parte de una estrategia india para la proyección de sus intereses políticos y económicos, en diversos foros y organizaciones internacionales, lo que le permite adaptarse y enfrentar los nuevos cambios y retos del siglo XXI.  

De este modo, el Foro BRICS actúa en el área de gobernanza económica-financiera, dando prioridad a la coordinación en el G-20 y en la reforma del FMI; y gobernanza política, apoyando la reforma de las Naciones Unidas y su Consejo de Seguridad con el fin de mejorar su representatividad.

Asimismo, las actividades intra-BRICS ya abarcan más de 30 áreas, tales como salud, ciencia, tecnología e innovación, energía, agricultura, cultura, espacio exterior, think tanks, seguridad social, propiedad intelectual, turismo, entre otras.

A pesar de ello, existen fricciones dentro del grupo, como la imposibilidad de sostener posiciones comunes, por ejemplo frente a la reforma de las Naciones Unidas, donde no hay acuerdo respecto a las demandas de Brasil e India de ocupar un asiento permanente en el CSNU; en ese escenario, China y Rusia han mostrado ciertas reservas por apoyarlos en su búsqueda de una banca permanente en dicho órgano, debido a cuestiones políticas y económicas; aunque han reivindicado sus compromisos al respecto en la IX Cumbre BRICS en Xiamen (Septiembre 2017). De igual modo, no existe una “voz común” para el fomento de la paz en el mundo y la resolución de conflictos.

Es notable el realineamiento de India y Brasil con respecto a China, gigante asiático con el que se establecieron una pléyade de acuerdos comerciales y tecnológicos. En ese sentido, es importante destacar la conformación del Banco BRICS (2014), una institución multilateral de desarrollo para financiar proyectos de infraestructura en los países miembros y en vías en desarrollo.

Volviendo al vínculo bilateral entre India y Brasil, la llegada al poder del Primer Ministro Narendra Modi (India), en 2014, ha asegurado la continuidad de las relaciones. Fruto de ese interés, se han firmado vastos tratados de libre comercio y preferencias fijas; convirtiéndose Brasil en el socio comercial más importante de India en la región de América Latina y el Caribe.

A partir de 2011, con la asunción a la presidencia de Dilma Rousseff se habilitó la conformación de nuevas agendas de cooperación y desarrollo acordes a los cambios geopolíticos internacionales.

Durante las presidencias de Dilma Rousseff y Michel Temer, hubo un interés manifiesto por mantener un modelo de desarrollo común, en el que los valores democráticos estén asociados con la participación social y la acción política en defensa de los derechos humanos. Asimismo, se redoblaron esfuerzos para una mayor integración cultural de las poblaciones, intercambios tecnológicos y educativos y la formulación de un acuerdo de defensa.

En la segunda década del siglo XXI, Rousseff viajó a India en 2012 y 2014 en cumbres de Jefes de Estado, y Temer en octubre de 2016, para acordar una agenda bilateral junto a Modi. Por otra parte, encuentros se realizaron en Brasil, con la presencia de Singh en 2012 con motivo de Río+20 y en 2014 en una cumbre de Jefes de Estado.

El 28 de octubre de 2018, fue electo Jair Bolsonaro en Brasil, quien asumirá el año entrante. Varios aspectos de su política exterior son inciertos aún, pero su núcleo duro de poder muestra reticencias a la cooperación Sur-Sur, dando a entender que se alejará de organizaciones como BRICS; con objetivos de alejarse de China y acercarse a Estados Unidos.

En rigor de lo expuesto, podemos observar que las cálidas relaciones establecidas, por Lula da Silva y Manmohan Singh en el ámbito de los distintos foros internacionales, entre ellos IBSA y BRICS, se fueron diversificando con Rousseff, Temer y Narendra Modi, ante la presencia de nuevos actores emergentes y plataformas de interacción. Estos vínculos han proporcionado ejemplos de que el liberalismo político no es obstáculo para el crecimiento económico. De este modo, India y Brasil cuentan con mayor legitimidad ante los ojos de países en desarrollo que otras naciones industrializadas, ejerciendo gran influencia en el sistema internacional.

El futuro es aún incierto; sin embargo India y Brasil deben continuar forjando una asociación sólida en su búsqueda por reformar la gobernabilidad global y asegurar que las instituciones internacionales de hoy en día reflejen adecuadamente los recientes cambios en la distribución del poder.

Fuentes:

-BARTESAGHI, Ignacio. “Las relaciones entre América Latina e India en un contexto de Brics: el papel de Brasil”, Relaciones Internacionales, Vol. 24, No. 49, (2015).

-EMBASSY OF INDIA. “Bilateral Brief. India – Brazil Relations” disponible en http://www.eoibrasilia.gov.in/page/bilateral-relations/ .

-ITAMARATY. “República de la India” disponible en http://www.itamaraty.gov.br/es/ficha-pais/5964-republica-de-la-india .

-MAERK, Johannes y HEINZ, Nisesel. “Cooperaciones entre el Sur: el caso de IBSA (India, Brasil y Sudáfrica)”, Saskab, Revista de discusiones filosóficas desde acá, cuaderno 12,  (2018).

-SILVA PARADA, Jacobo. “La India en los BRICS: una nueva forma de promover sus intereses en el escenario internacional”, Norteamérica, Vol. 8, No. 2, (2013).

-STUENKEL, Oliver. “The Case for Stronger Brazil-India Relations”, Indian Foreign Affairs Journal, Vol. 5, No. 3, (2010).

-VIEIRA, Marco Antonio y ALDEN, Chris. “India, Brazil, and South Africa (IBSA): South-South Cooperation and the Paradox of Regional Leadership”, Global Governance, Núm. 17, (2011).

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Implicancias de las Tecnologías de la Información y Comunicación en India

por Sabrina Victoria Olivera

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Con posterioridad a su Independencia de la corona británica en 1947, la industria de las tecnologías de la información y comunicación (TICs) de India fue un reflejo de su ideología autárquica que imperaba en la orientación doméstica. Las restricciones a la importación de electrónica fue el centro de la estrategia política, pues su objetivo consistió en alcanzar la autosuficiencia en la producción electrónica y en la tecnología moderna, por medio de la actuación de las empresas públicas. En la década de 1970, se otorgaron incentivos a los inversores extranjeros, quienes se enfrentaron a una competencia poco saludable frente a las empresas del sector público que ostentaban mejores beneficios para producir electrónica y computadoras pequeñas. Sin embargo, a inicios de la década de 1980, las firmas indias privadas lograron alcanzar una cuota razonable en las exportaciones de software, debido a los bajos costos indios y a su capital humano angloparlante. Sigue leyendo

El Océano Índico: el nuevo escenario de disputas geopolíticas del siglo XXI

Buque-de-guerra-chino.-Archivo

El dominio de los océanos ha marcado las relaciones de poder entre las grandes potencias desde el siglo XVI. Mientras que el Océano Atlántico se configuró como el centro de las relaciones internacionales hasta mediados del siglo XX, desde fines de la Segunda Guerra Mundial el Océano Pacífico ha emergido como un escenario de importancia geopolítica, y ha ido ganando relevancia con el auge económico de la región del Asia-Pacífico. No obstante, hoy el espacio marítimo que está generando mayores controversias es el Océano Índico, donde las grandes potencias marítimas se disputan su hegemonía en pos de su envergadura estratégica y de los beneficios que trae aparejado.

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Organización de Cooperación de Shanghái: otro desafío para la India de Narendra Modi

Por Aldana FouquetMODI2

La Organización de Cooperación de Shanghái (en adelante OCS) es una organización intergubernamental creada en 1996 por China, Rusia, Kazajistán, Kirguistán y Tayikistán, países que fueron conocidos en un principio como los Cinco de Shanghái. En 2001, ingresó  Uzbekistán y en 2004, Mongolia se convirtió en el primer país con estatus de observador en la organización, lo que también sucedió con India, Irán y Pakistán, en el año 2005. Finalmente, hacia el año 2016 India y Pakistán realizaron el proceso establecido para lograr su membresía plena en la organización, mediante la firma del “Memorando de obligaciones” y de otros documentos restantes hacia 2017.

La OCS comenzó a mantener reuniones anuales vinculadas con cuestiones de seguridad fronteriza y cooperación militar, siendo consideradas como principales amenazas el terrorismo, el separatismo y el extremismo. Con el pasar de los años la agenda comenzó a incluir otras temáticas tales como: tráfico internacional de estupefacientes, realización de maniobras conjuntas, cooperación económica (la cual planteó como meta la creación de un área de libre comercio), proyectos energéticos conjuntos, cooperación cultural, entre otros. En este sentido y como condición para el éxito de las políticas conjuntas los países miembros se basan en la confianza, la igualdad, el respeto de la diversidad cultural y la búsqueda del desarrollo común, principios enmarcados en el concepto conocido como “Espíritu de Shanghái”.

Respecto a la República de la India, el país asiático mantuvo históricamente relaciones bilaterales con todos los países de la OCS, caracterizadas principalmente por la cooperación en el plano político y económico . Además, Nueva Delhi consideró a la OCS como una nueva herramienta para mantener la estabilidad de la región, como así también aprovechar los recursos energéticos de esta zona en su proyección a nivel global. Además, su membresía le permitirá reforzar los vínculos con la Unión Económica Euroasiática (unión económica establecida en 2015) cuyas rutas energéticas constituyen un centro geoeconómico central en la región.

Además de la cuestión energética, la India de Modi está interesada en la cooperación en esferas como la conectividad, el antiterrorismo y la seguridad regional -debido a las amenazas que suponen estas problemática-, el intercambio entre los pueblos, y además está dispuesta a compartir su experiencia en el desarrollo y los logros con los demás miembros. India le otorga su impronta y busca ejercer una gran influencia en la organización ya que se trata de un país que presenta altos índices de expansión económica, un gran mercado y una considerable expansión de industrias tecnológicas y de servicios.

Es por lo dicho anteriormente que el reciente ingreso de India en la Organización de Cooperación de Shanghái representa un desafío, ya que su ingreso pone de manifiesto de antemano ciertas tensiones internas producto de sus históricos enfrentamientos con otros miembros tales como China o Pakistán. En este sentido la política exterior india en cuanto a la OCS debe ser lo suficientemente equilibrada y pragmática. Por un lado, para poder aprovechar las oportunidades que representa haber ingresado en una organización de tal magnitud la cual le permita seguir desarrollando su proyección a nivel global y regional; y por el otro, para poder llevar adelante una cooperación realmente eficaz en la práctica. Por lo tanto, Nueva Delhi debe ser capaz de dejar de lado rispideces históricas como las suscitadas por ejemplo por la zona de Cachemira con Pakistán, lo cual le permitirá disminuir las tensiones regionales y avanzar en soluciones conjuntas a nivel doméstico e internacional.

FUENTES

 

Preocupación por la crisis de sucesión en la Casa Imperial japonesa

Por: Lorella S. Ciuti

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La princesa Ayako -tercera hija del primo del emperador reinante de Japón Akihito- contrajo matrimonio el pasado mes de octubre con Kei Moriya,  empleado de la compañía naviera Nippon Yusen, y reabrió la discusión en torno a la crisis de sucesión por la que atraviesa el Trono del Crisantemo. La ley que rige sobre la Casa Imperial establece que las mujeres pertenecientes a la familia real pierden sus derechos dinásticos y no pueden acceder al trono si se casan con un plebeyo, e impide a su vez que sus hijos formen parte de la línea sucesoria.

La falta de hombres y la prohibición a las mujeres incide en la menguante línea de sucesión al trono. La familia imperial cuenta actualmente con solamente un varón joven, Hisahito, de 12 años y el resto son mujeres entre 20 y 30 años de edad de las cuales las princesas Noriko y Ayako han contraído matrimonio en 2014 y 2018 respectivamente, y la princesa Mako lo hará en el 2020. De esta manera, estando las mujeres excluidas de la línea sucesoria e imposibilitadas de otorgar herederos varones a la casa real, solamente restan cuatro herederos: los dos hijos del emperador Naruhito y Fumihito; el hijo menor de este último, Hisahito; y el hermano menor del actual emperador, Masahito, de más de 80 años.

Con la rígida legislación actual, el sucesor al trono debe ser un hombre cuyo padre sea de la familia imperial. Por lo tanto, si el pequeño Hisahito no tiene un hijo varón, esta dinastía milenaria podría extinguirse.imagen numero 3

Japón ya había dado paso al debate sobre la modernización de las leyes sucesorias dinásticas en la década pasada cuando planteó equilibrar el estatus de las mujeres de la familia con el de los hombres, es decir, que tengan las mismas posibilidades de acceder al trono, que no estén obligadas a abandonar la familia imperial al casarse con un plebeyo y que sus hijos e hijas sean incluidos también en la línea sucesoria. Estas propuestas quedaron en el olvido en 2006 cuando nació Hisahito, único varón de su generación y nieto Akihito.

Un paso importante se suscitó el año 2017 con la reforma -aunque sea temporal- en materia de modificación de la ley sálica que se aplica a la familia real cuando el Parlamento aprobó la excepción de abdicación en vida del emperador Akihito de 83 años de edad para abril del 2019 en favor de su hijo mayor Naruhito. Esto significará todo un acontecimiento en el país ya que es la primera vez desde hace 200 años que no se realizaba una sucesión en vida.

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Junto a dicha ley transitoria, el Parlamento japonés aprobó también una resolución que precisamente instaba al Gobierno a abrir el debate sobre la permanencia de las mujeres en la institución tras el matrimonio. Gran parte de la opinión pública japonesa respalda un cambio para dar paso a las mujeres, sin embargo, sectores conservadores de la sociedad y parlamentarios, muchos cercanos al actual Ejecutivo liderado por Shinzo Abe, temen que esta propuesta termine permitiendo el acceso de las mujeres al trono diluyendo un linaje que consideran sacrosanto y que se remonta de acuerdo con algunos historiadores hasta el siglo IV y según la mitología nipona a 2.700 años atrás.

A corto plazo se ha optado por la vía mas tradicional que se pliega a la ley en vigor  y se espera que el pequeño Hisahito se case pronto y tenga uno o varios hijos varones que aseguren el futuro de la familia imperial. La puja constante en Japón entre dos fuerzas opuestas y a primera vista irreconciliables como lo son la modernidad y el apego a las tradiciones más antiguas se evidencia una vez más en esta cuestión y exige una visión superadora que permita la permanencia de la longeva institución imperial en el marco del mundo actual.

Fuentes:

https://elpais.com/internacional/2017/12/01/actualidad/1512102273_220664.html

https://elpais.com/internacional/2017/06/09/actualidad/1496974586_622829.html

https://elpais.com//20internacional17/05/19/actualidad/1495188173_118964.html?rel=mas

https://elpais.com/elpais/2018/08/01/gente/1533094742_173591.html

https://elpais.com/elpais/2018/10/29/gente/1540814687_026653.html

https://elpais.com/elpais/2018/02/06/gente/1517929180_457257.html

https://cnnespanol.cnn.com/video/japon-princesa-renuncio-amor-boda-pkg-digital-original/

 

India y su “as económico” bajo la manga

Por Luciana Garro

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Algunos meses atrás mostrábamos cierto escepticismo acerca del crecimiento económico indio pronosticado para el año en curso, que rondaba entre un 7% y 7,5%. Y teníamos nuestra justificación pues,  al cierre del año fiscal correspondiente al año 2017, el crecimiento del PBI indio había crecido un 0,5 % menos a lo esperado, por debajo del 7%. Sigue leyendo