La guerrilla maoísta: el gran desafío para la seguridad interna india

por María Victoria Ubeda

04

La República de la India se presenta como una potencia económica mundial contando con un crecimiento económico sostenido a lo largo de la última década. Sin embargo, su crecimiento no es acompañado por una mejora en los niveles de desarrollo, encontrándose en el puesto 130 del índice de desarrollo humano. Este índice toma en consideración tanto la creación de las condiciones necesarias para el desarrollo humano, tales como han de ser la participación en la vida política y comunitaria, la sostenibilidad ambiental, la seguridad humana y el respeto a los derechos humanos y la promoción de la igualdad y la justicia social, como la mejora directa de las capacidades humanas, que incluye poder llevar una vida larga y saludable, contar con un cierto grado de conocimiento y un nivel de vida digno.

De este modo, surge una pregunta inevitable: ¿por qué mientras el PBI total de un determinado país aumenta, el nivel de desarrollo se mantiene estancado o decrece. Si bien existen múltiples respuestas a dicho interrogante, resulta interesante analizar un caso en particular: el surgimiento de un movimiento revolucionario conocido como la guerrilla naxalita.

La guerrilla naxalita nació en marzo de 1967, cuando los campesinos de la aldea de Naxalbari (Bengala) se incautaron el arroz de un terrateniente. Después de ese levantamiento campesino, diferentes grupos armados maoístas se dispersaron por el país implantando sus campamentos guerrilleros junglas y zonas rurales aisladas. Recién en septiembre de 2004, dichos grupos encontraron el aliento que necesitaban, cuando los dos movimientos principales, el Grupo de la Guerra Popular y el Centro Comunista Maoísta de India se fusionaron para formar el Partido

Comunista Maoísta de India, que fue prohibido. Desde entonces, los naxalitas extendieron sus actividades a lo largo del territorio, estableciendo lo que se conoce como el “corredor rojo” y siendo el estado de Chhattisgarh el centro del mismo. El sur del Estado está poblado por un 80% de tribus adivasi (“los primeros habitantes”) pobres y en su mayoría analfabetas.Al encontrarse ausente el poder estatal, los naxalitas encontraron un vacío que llenar: el desamparo de los adivasi, explotados y desposeídos, ofrecía una situación ideal para iniciar una revolución comunista, señala el Centro Asiático por los Derechos Humanos en un informe de marzo de 2006 sobre la situación de Chhasttigarh.

Un alto dirigente del movimiento declaró que su objetivo es controlar las zonas rurales, donde el Estado es débil, y luego extender gradualmente ese poder popular hasta las ciudades. Es una estrategia a largo plazo, pero la globalización y sus consecuencias, la pauperización y las desigualdades aceleran el proceso. Al mismo tiempo, Ganapathi, el secretario general del Partido Comunista Maoísta de India, denunció al parlamento indio: “Los que entran en el parlamento no son más que marionetas en manos de lobbies. ¿Se puede hablar de democracia cuando compran a los votantes con dinero y alcohol, cuando los representantes electos exaltan la pertenencia étnica religiosa o de casta?”. También apuntó a los límites del éxito de india en la globalización cuando expresó: “Muchos de los productos de lujo de ayer se han convertido en las necesidades de hoy.

La lista de las necesidades se alarga con la proliferación de los bienes de consumo y la promoción del consumismo por el mercado, esto produce una frustración creciente”. De este modo, se deja ver su ideología marxista.

El surgimiento de esta guerrilla representa el mayor desafío para la seguridad interna india, y el gobierno ha intentado dar batalla a través del desarrollo de milicias antiguerrilla y de una campaña de desplazamientos forzados y agrupamientos de civiles en “aldeas estratégicas”. En efecto, en junio de 2005 surgió la milicia Salwa Judum, vista por las autoridades de Chhasttisgarh como una “reacción espontánea” de aldeanos cansados de tener que alimentar a los miembros de la guerrilla y decididos a echarlos de su territorio y considerada por los naxalitas como una milicia paramilitar, conducida por el Bharatiya Janata Party (BJP) y el entonces jefe dela oposición del Partido del Congreso en 2007, Mahendra Karma.

Frente al intento por parte de las autoridades del Estado de Chhasttisgarh de brindar algún tipo de solución a los ciudadanos de la zona, resultan ser ellos mismos los más afectados. Testimonios revelan que son acusados por los rebeldes de apoyar a Salwa Judum y obligados a huir quedando todos sus bienes en la aldea, y teniendo que instalarse en campos de refugiados donde están en situación de vulnerabilidad absoluta. Al mismo tiempo, reciben acusaciones por parte de gente de Salwa Judum de ser maoístas y no les queda otra opción que dejar sus hogares ya que los mismos son incendiados por esta milicia.

Por otro lado, observadores y periodistas locales creen que al vaciar las zonas rurales, el gobierno de Chhasttisgarh persigue un objetivo ajeno a la guerra contra los naxalitas: acelerar la implantación de proyectos industriales. A simple vista, podríamos pensar que profundizar el proceso de industrialización podría resultar ventajoso para los habitantes de la zona al permitir un aumento del empleo, pero en realidad sucede todo lo contario. Los adivasi no son empleados por los complejos industriales ya que no los juzgan suficientemente calificados.

Es así que podemos observar que el surgimiento del movimiento maoísta aparece ante los límites que presentan las políticas de desarrollo, las cuales experimentan serias dificultades a la hora de integrar a las poblaciones tribales. Al mismo tiempo, nos muestra los conflictos de intereses entre grandes empresas mineras, ansiosas por explotar las riquezas de estas regiones y una población autóctona pobre que ve como el control de su suelo es disputado por un capitalismo industrial furioso en busca de la modernización. Y finalmente, deja ver un clima de injusticia constante, que tomando las declaraciones del anterior Primer Ministro, Manmohan Singh, en el discurso a los jefes de los gobiernos de los Estados en abril de 2006: “explotación, bajos salarios y, circunstancias sociopolíticas inicuas contribuyen significativamente al crecimiento del movimiento naxalita”.

Para concluir, se considera que la tesis planteada por Cédric Gouverneur en su artículo titulado “La guerrilla maoísta” (2007) es la más acertada. Este autor considera que con toda seguridad la mejor respuesta a la rebelión reside más en la eficacia del Estado de Derecho que una estrategia contrainsurgente liberticida y ambigua.

VIDEO: https://www.youtube.com/watch?v=Lb2EpKUZT80

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s