¿Es hora de que la India despliegue sus alas?

Por Agustina Cannarozzo

La India se encuentra entre los 77 países beneficiarios del programa de la Asociación Internacional de Fomento, entidad del Grupo del Banco Mundial que brinda asistencia a los países más pobres del mundo. No obstante, Mujobu Moyo[1] sostiene que India ya no merece esta ayuda.

La AIF fue creada en 1960 con el objetivo de reducir la pobreza otorgando créditos sin intereses y donaciones para programas que fomenten el crecimiento económico, reduzcan las desigualdades y mejoren las condiciones de vida de la población. Actualmente la India se ha “graduado” de la AIF pero recibirá ayuda transitoria hasta el año 2017 para impedir los efectos de la caída repentina de la financiación.

La primera crítica que se realiza al actual status de India como beneficiario de este programa es que, según el umbral de asistencia en base al PBI per cápita, India ya no era en 2014 lo suficientemente pobre como para ser parte. Sobre lo antedicho es necesario resaltar que, en un mundo en el que la desigualdad aumenta al interior de los estados, utilizar la riqueza general de un país como indicador de pobreza significa ignorar a millones de pobres. En India, se trata de 400 millones de personas bajo el umbral de la pobreza sumado a dificultades del gobierno para afrontar la construcción anual de infraestructura para 1.200 millones de habitantes, la carencia de recursos para la satisfacción de las necesidades básicas y serias deficiencias en la conectividad (transporte y comunicaciones) a lo largo de todo el país[2].

La segunda crítica tiene lugar ante la afirmación de Moyo (2016) que destaca que la India es considerada un país solvente y el programa AIF debería reservarse para los países pobres que tienen bloqueado el acceso regular a los mercados. Es verdad que el país tiene asegurado el acceso a los mercados internacionales de capital y a otras fuentes de financiamiento para el desarrollo -como el Banco Internacional para la Reconstrucción y el Desarrollo, el recientemente creado Banco Asiático de Inversión en Infraestructura y el Nuevo Banco de Desarrollo de los BRICS-, pero la India recibió ayuda del programa AIF por un valor de 1.679 millones de dólares en 2015[3] y para el año 2017 ya no podrá contar con ello.

Cabe mencionar que entre los grandes logros que la Asociación Internacional de Fomento ha conseguido entre los años 2000 y 2010 se destacan: en primer lugar, el acceso a un conjunto básico de servicios de salud, nutrición y otros programas de sanidad a más de 47 millones de personas; la vacunación de más de 310 millones de niños, y la atención prenatal a más de 2,5 millones de mujeres embarazadas. En segundo lugar, su financiamiento ayudó a que más de 113 millones de personas tuvieran acceso a agua potable. En tercer lugar, apoyó una de las mayores expansiones en la historia del sistema escolar, incluyendo el gran aumento de la matriculación de niñas. Además, se capacitó a más de 3 millones de docentes y permitió que más de 105 millones de niños tuvieran acceso a aulas nuevas o reacondicionadas.

En la India, tres cuartas partes del financiamiento del programa se destinaron a desarrollo rural (28%), salud y nutrición (26%) y educación (20%). Además, la AIF intercedió para conseguir financiamiento del BIRF. Tal es el caso de un préstamo para políticas de la AIF por US$525 millones destinado a apoyar la reforma de los gobiernos estatales subnacionales, que se combinó con un préstamo del BIRF por US$571 millones.

La AIF ha demostrado especial eficacia en diversas áreas –como desarrollo humano, desarrollo rural, mejora de las instituciones encargadas de prestar servicios a la población e infraestructura (Banco Mundial, 2007)-  que serían perjudicadas como consecuencia de la total privación del financiamiento en los próximos años.

Como conclusión, cabe destacar que la gestión del desarrollo nacional indio en los primeros años del siglo XXI obtuvo gran apoyo por parte del programa AIF para afrontar los desafíos de crecimiento económico, reducción de las desigualdades y mejora en las condiciones de vida de la población. Lo cierto es que la imagen del elefante asiático –el nivel de su PBI y la capacidad de solvencia del país- esconde una serie de dificultades internas –pobreza, desigualdad social, etc.- que impiden que el país “despliegue sus alas”. Esto pone en jaque la afirmación de que India no merece la asistencia que recibe del programa AIF, y da lugar a la incertidumbre sobre lo que sucederá en 2017 cuando deje de recibir el financiamiento.

[1] Mujobu Moyo es socio investigador del Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (IDRC) en el Centro para el Desarrollo Global y miembro del programa Nuevas Voces (New Voices) del Instituto Aspen.

[2] Datos obtenidos a partir de una entrevista realizada al ex Embajador de la India en Argentina Amarendra Kathua en el año 2015.

[3] Este valor representó el 11,5% de los 14.600 millones de dólares totales suministrados por el programa AIF en 2015.

 Fuentes:

http://www.bancomundial.org/aif/

http://elpais.com/elpais/2016/06/28/planeta_futuro/1467112138_016885.html

http://www.worldbank.org/ida/what-is-ida/ida-brochure-spanish.pdf http://siteresources.worldbank.org/EXTIDASPANISH/Resources/IDA-India-es.pdf

 

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