El Océano Índico: el nuevo escenario de disputas geopolíticas del siglo XXI

Buque-de-guerra-chino.-Archivo

El dominio de los océanos ha marcado las relaciones de poder entre las grandes potencias desde el siglo XVI. Mientras que el Océano Atlántico se configuró como el centro de las relaciones internacionales hasta mediados del siglo XX, desde fines de la Segunda Guerra Mundial el Océano Pacífico ha emergido como un escenario de importancia geopolítica, y ha ido ganando relevancia con el auge económico de la región del Asia-Pacífico. No obstante, hoy el espacio marítimo que está generando mayores controversias es el Océano Índico, donde las grandes potencias marítimas se disputan su hegemonía en pos de su envergadura estratégica y de los beneficios que trae aparejado.

El Océano Índico es el tercero en extensión del planeta y recibe su nombre por la India, que ocupa una posición central en su parte septentrional. El mismo se extiende desde las costas de África del Este hasta Oriente Medio, Asia del Sur y Australia. Su valor geoestratégico reside en ser una gran vía de comunicación que conecta a los países productores de hidrocarburos y materias primas de África y el Golfo Pérsico con las zonas industrializadas del Sudeste Asiático y los mercados de Europa. Por allí circula el 80% de los flujos energéticos globales, lo que supone la mitad del tráfico mundial de contenedores. Además, la región del Índico abarca una población de 6.100 millones de personas, es decir, el 76,9% del total global.

Con el ascenso de India y China, el Océano Índico se ha convertido en un espacio de vital importancia para controlar las principales rutas por las que se comercializan materias primas y recursos energéticos, indispensables para el sustento de sus industrias y para abastecer el creciente consumo de las clases medias en expansión. En consecuencia, ambos países se han lanzado en una carrera de toma de posiciones con ambiciosos planes de construcción naval que convertirán el Océano Índico en un importante tablero geopolítico en las próximas décadas.

En 2005 el gobierno de Beijing adoptó un concepto geopolítico conocido como la “estrategia del Collar de Perlas”, que consiste en un ‘cerco estratégico’ que implica una red de relaciones militares y económicas chinas en el Océano Índico. Esta iniciativa estableció una serie de bases navales para proteger la ruta por la que pasa el 90% del crudo y la mayor parte de las mercancías que este país importa. A ella se le sumó en 2013, la iniciativa de la “Nueva Ruta de la Seda” o “Belt and Road Initiative” (BRI), según la denominación adoptada tras su último giro conceptual. Esta pretende crear una red de conectividad global a partir de un ambicioso programa de cooperación en infraestructura, transporte y comercio. El BRI está compuesto por dos corredores, uno terrestre y otro marítimo. Este último ha sido denominado “Ruta Marítima de la Seda del Siglo XXI” y su finalidad es aumentar la presencia y el liderazgo chino en los mares, tanto desde el punto de vista comercial-económico como militar-estratégico, en tanto tiene proyectado la construcción de nuevos puertos y la instalación de bases navales, entre otros.

Sin embargo, la proyección naval de China ha sido considerada como una amenaza para muchos de los países de la región, principalmente para la República de la India, que aprecia al Océano Indico como su esfera natural de influencia. Ante esta perspectiva, junto con Japón y Estados Unidos, y apoyados por otros países como el Reino Unido, Australia y Corea del Sur, han lanzado una serie de “iniciativas Indo-Pacíficas” como una suerte de muro de contención del expansionismo chino en el Pacífico Norte, el Estrecho de Malaca y el Océano Indico. Las mismas pretenden regenerar el modelo de las relaciones políticas, de seguridad, desarrollo sostenible y conectividad para preservar el legado de estabilidad y libertad de comercio en dichas aguas.

Como podemos ver, la desconfianza hacia las intenciones estratégicas de la República Popular China es cada vez mayor en la medida en que sus flotas aumentan día a día sus operaciones militares y comerciales en el Océano Índico. En consecuencia, el primer ministro indio, Narendra Modi, ha dejado en claro que la estrategia regional de la India es evitar que el gigante asiático se desarrolle tan agresivamente como lo ha hecho en el Mar Meridional de China, donde ha construido islas artificiales equipadas con bases y equipos militares. En conclusión, este océano por el que fluye la mayor cantidad de transacciones de comercio, también se presenta como el más conflictivo, con lo cual habrá que seguir de cerca el desarrollo de las relaciones entre los países que tienen intereses en estas aguas, que al parecer podrían redundar en tensiones en un futuro no muy lejano.

Fuentes de consulta:

https://larealidadsuperaalaficcion.wordpress.com/2017/04/17/oceano-indico/

https://www.politicaexterior.com/articulos/politica-exterior/iniciativas-indo-pacificas/

https://www.lagranepoca.com/news/392116-india-aumenta-la-presencia-naval-en-el-oceano-indico-para-contrarrestar-a-china.html

https://www.unav.edu/web/global-affairs/detalle/-/blogs/la-geopolitica-de-los-oceanos

https://guerrasposmodernas.com/2012/07/25/india-china-oceano-indico/

 

 

 

 

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