El accionar del terrorismo internacional en el Sur y el Sudeste Asiático en el siglo XXI

Por Camila Hernández

Luego del atentado a las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001, el Sudeste Asiático se convirtió en el foco de atención, siendo designada por el entonces presidente de los Estados Unidos, George Bush, como el “segundo frente” en la lucha global contra el terrorismo. Aunque para muchos países asiáticos el terrorismo no era un fenómeno nuevo, la amenaza del terrorismo transnacional implicó nuevos retos a la seguridad, cambiando significativamente las políticas locales y hacia la región. A su vez, reavivó la violencia y las demandas por mejores condiciones de vida y reclamos históricos de etnias que han sido relegadas de la escena política y social en estos países.

Con fines ilustrativos, presentamos una imagen que muestra solamente la cantidad de atentados ocurridos entre los años 2016 y 2018, que permite notar la importancia de la temática en cuestión:

Fuente: The ASEAN Post

Acharya (2006) afirma que, con los movimientos separatistas compuestos por las minorías cristianas y musulmanes, los grupos armados anti-gubernamentales y los grupos islamistas radicales, muchas partes de Asia ya conocían la amenaza a la seguridad que implicaba el terrorismo. Para el caso de la región de Asia del Sur, se puede nombrar el movimiento separatista de los Tamil en Sri Lanka y Cachemira en India1, grupos que utilizan tácticas terroristas a fin de lograr sus objetivos. En cuanto a la región del Sudeste Asiático, es posible identificar a los Moros en Filipinas, y el principal grupo armado de la región, de mayoría musulmana, operando en el sur de Tailandia2, Barisan Revolusi Nasional (BRN) quien de hecho, según una nota de Europa Press (17 de agosto de 2019), se han reunido en enero con el Gobierno para mantener conversaciones y llegar a la paz.

La región del Sudeste Asiático posee una amplia población de musulmanes, siendo destacables los casos de Indonesia y Malasia, con más del 50% de su población que profesa el Islam. Luego del 11-S se dio una intensificación de los ataques terroristas por toda la región, lo que centró la atención en los grupos musulmanes que abogaban por el Islam político, aunque ellos no fueran los responsables en la mayoría de las ocasiones. Siguiendo a Fox (2009), el Islam político no hace diferencia entre la religión y la política, rechaza los Estados modernos y los valores occidentales y sus adherentes buscan constituir un Estado islámico guiado por la sharia (ley islámica) en donde se encuentren. Una de las razones por las que el Islam político se volvió tan prominente es porque generalmente, quienes adhieren a esta interpretación del Islam, apoyan al terrorismo. Si bien es cierto que quienes utilizan prácticas terroristas para lograr sus fines muchas veces adhieren a esta corriente, no son los únicos que las realizan.

El Islam político no es nuevo en la región, ni está necesariamente vinculado con las prácticas terroristas. Los islamistas estuvieron a la cabeza de la lucha independentista en Indonesia y Malasia, y solo son pocos los grupos que podemos mencionar como relacionados con Al-Qaeda o el Estado Islámico (IS por sus siglas en inglés) De hecho, el nuevo terrorismo coexiste con las viejas, más tradicionales formas de terrorismo nacionalista, dándose disputas internas por el control de los fieles y la magnitud de los atentados y/o reclamos. Sin embargo, siguiendo a Ramakrishna (2005), el enojo de muchos ciudadanos marginados o violentados por sus respectivos gobiernos, que muchas veces ignoran o callan deliberadamente sus demandas por mejores condiciones de vida, los lleva directamente a las manos de los yihadistas del Sudeste Asiático3. Muchas personas son atraídas por esta corriente ya que sufren de la persecución o represión gubernamental por pertenecer a grupos minoritarios, como es el caso de los musulmanes o los cristianos dependiendo del país que analicemos.

Desde los inicios de la década de los 90′, la influencia de Al-Qaeda se extendió por el espectro geográfico del Sudeste de Asia, proceso facilitado por su amplia población musulmana, fronteras sin muchos controles, y Estados débiles. Así, Al-Qaeda cooptó grupos militantes islámicos tales como el Abu Sayyaf Group (ASG) y el Frente Islámico Moro de Liberación (MILF por sus siglas en inglés) en Filipinas. En el año 2013, el Abu Sayyaf Group se afilió al Estado Islámico. Otro caso fue el Jemaah Islamiyah (JI), un grupo radicado en Indonesia que permitió que Al-Qaeda expandiera su red regional al Este, al Sudeste Asiático y a Australia. Siguiendo a Abuza (2003:171) podemos afirmar que:

(…) Uno de los aspectos que hacía al Sudeste Asiático tan atractivo para el liderazgo de Al-Qaeda era la red de organizaciones benéficas islámicas, la cantidad de bancos islámicos con regulación baja, ambientes amigables para los empresarios, y economías que ya de por sí tienen records en el lavado de dinero.”

Si bien la mayoría de donaciones que se realizan a organizaciones benéficas islámicas se destinan al legítimo trabajo social de las mismas, una cantidad significante de dinero se deriva a actividades terroristas y paramilitares, según el autor.

Un caso de ataque terrorista fue el de los bombardeos en Bali, Indonesia, en 2002, realizados por el Jemaah Islamiyah según la justicia. En estos atentados, que involucraron la detonación de tres bombas, 202 personas fueron asesinadas y 209, heridas, marcando la historia del país. Días antes del tercer aniversario de este atentado, tres nuevas explosiones provocaron al menos 25 muertos y un centenar de heridos en la isla sureña, también causadas por este grupo terrorista. El JI se encuentra activo desde 1993 en Indonesia, Malasia, Singapur, Filipinas y Australia, y su objetivo es establecer un estado islámico en la región.

En Indonesia, los atentados son frecuentes, siendo el último registrado en 2018, cuando en mayo un matrimonio y sus cuatro hijos perpetraron un triple atentado contra iglesias cristianas de Surabaya, la segunda ciudad más grande del país. El IS asumió luego la autoría de estos atentados.

Otro hecho destacable que podemos mencionar es el de la batalla de Marawi, una ciudad de Filipinas, entre mayo y noviembre de 2017, que se trató de un enfrentamiento armado entre la policía y el ejército filipinos contra los grupos yihadistas Mauté (o Dawlah Islamiyah) y el Abu Sayyaf Group, ambos afiliados al Estado Islámico. La batalla inició luego de que el primero de estos grupos levantara una bandera del Estado Islámico en la ciudad el 23 de mayo. Ese mismo día, el presidente Rodrigo Duterte declaró la Ley Marcial en la totalidad de la isla de Mindanao.

Sumado a todo esto, encontramos prácticas terroristas marítimas, debido a la cantidad de piratería y la existencia de grupos terroristas con fuertes tradiciones maritimas (Sahrasad, Chaidar, Akmal, Ali, Amalia y Quthni Effida, 2018). El Abu Sayyaf Group es conocido por organizar y conducir estas actividades en el Sudeste Asiático. A su vez, muchos combatientes de esta región son reclutados en varios grupos yihadistas con presencia internacional, como es el caso de Jabhat al Nusra (JN) y el ya mencionado Estado Islámico, para luchar en distintos conflictos, por ejemplo, en la guerra civil siria.

Lo que es más, los combatientes del Sudeste Asiático provenientes de Indonesia, Malasia, Tailandia, Singapur y Filipinas acordaron coordinar el grupo Katibah Nusantara Lid Daulah Islamiyah (KN) o la Unidad del archipiélago malayo para el Estado Islámico en Irak y Siria, como bien comenta Kibtiah (2016). Así, los combatientes comparten una cultura y un lenguaje en común y se unen para reclutar, entrenar y movilizar combatientes desde el Sudeste Asiático hacia Siria e Irak. Esto evidencia que, si bien ha sufrido varios golpes, el Estado Islámico continúa teniendo presencia en la región y, como mencionó el secretario adjunto de la Oficina de Naciones Unidas Contra el Terrorismo (2020) “sigue en el centro de la amenaza terrorista transnacional”.

Tanto Singapur como Indonesia se destacan por sus esfuerzos para erradicar el terrorismo, habiendo arrestado una gran cantidad de miembros de grupos terroristas. Ahora bien, la complejidad que añade el uso de Internet y las plataformas tecnológicas globales por parte de grupos extremistas dificulta la aplicación de medidas anti-terroristas efectivas.

En lo que respecta a Asia del Sur, en abril de 2019 se sucedieron ocho explosiones en iglesias católicas y hoteles en Sri Lanka, día en que se celebraba el Domingo de Pascua, festividad cristiana. Si bien este país está signado por la tensión étnico-religiosa4 desde hace muchos años, los ataques hundieron la confianza de la sociedad en los servicios de seguridad y el Gobierno, que aparentemente sabían de los mismos, pero no pudieron hacer nada para evitarlos. Es por esto que el candidato y ex ministro de Defensa en el tiempo de la guerra civil, Gotabaya Rajapaksa, ganó las elecciones posteriores de ese año, exacerbando los sentimientos nacionalistas y religiosos. Luego de varios días de sucedidos los ataques, el Estado Islámico anunció, según lo registrado por CNN (23 de abril de 2019), que los atacantes eran “combatientes del Estado Islámico”, aunque no hay evidencia directa que lo corrobore.

A pesar de estos esfuerzos que busquen soluciones a este problema, tanto a nivel local como regional (mediante el accionar de la ASEAN, por ejemplo), la continuidad de estos sucesos llaman la atención de los gobiernos y genera terror en la población además de muchísimas muertes. Es necesario que se siga cooperando en conjunto entre las naciones para resolver este problema y juntar las fuerzas colectivas, los recursos humanos y promover la seguridad.

1 Varios ataques se han sucedido en esta región, como por ejemplo el ataque de Pulwama, el 14 de febrero de 2019, reivindicado por un grupo terrorista con base en Pakistán, el Jaish-e-Mohammed.

2 Los insurgentes de etnia malaya y fe musulmana de esta región denuncian la discriminación que sufren por parte del Gobierno central y exigen más autonomía e incluso la creación de un Estado islámico que integren las tres provincias que formaron parte del antiguo sultanato de Patani (actuales provincias de Patani, Yala, Narathiwat y partes de Songkhla) y que Tailandia se anexionó hace siglos.

3 De hecho, el autor pone como ejemplo el caso de Myanmar, donde la represión política, religiosa y socioeconómica de los musulmanes que son rohingyas en la región de Arakan, ahora parte del estado de Rakhine en este país, generó apoyo hacia la Organización de la Solidaridad Rohingya (RSO), quien busca establecer una República islámica en Arakan.

4 En 2009 terminó la guerra civil entre la mayoría budista, en el gobierno, y la minoría hindú tamil, agrupados en el Frente Unido de Liberación, que duró casi tres décadas.

Fuentes:

Abuza, Z. (2003) “Funding Terrorism in Southeast Asia: The Financial Network of Al Qaeda and Jemaah Islamiya”. Contemporary Southeast Asia. Vol. 25 (Nº 2). pp 169-199.

Acharya, A. (2006) “India and Southeast Asia in the Age of Terror: Building Partnerships for Peace”. Contemporary Southeast Asia. Vol. 28 (Nº 2). pp 297-321.

Aldama, Z. (23 de marzo de 2013) Tras las huellas del genocidio tamil. El País. Recuperado de: https://elpais.com/internacional/2013/03/21/actualidad/1363891654_255552.html?rel=mas

Almoguera, P. (14 de mayo de 2018) Al menos una decena de muertos y 40 heridos por tres ataques suicidas en iglesias cristianas en Indonesia. El País. Recuperado de: https://elpais.com/internacional/2018/05/13/actualidad/1526188786_185185.html

Ariffin, E. (15 de mayo de 2018) Indonesian terrorist attacks show terrorism is still a threat in Southeast Asia. The ASEAN Post. Recuperado de: https://theaseanpost.com/article/indonesian-terrorist-attacks-show-terrorism-still-threat-southeast-asia

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EFE (17 de noviembre de 2019) Rajapaksa gana la presidencia de Sri Lanka a la sombra de los últimos atentados. EFE. Recuperado de: https://www.efe.com/efe/america/mundo/rajapaksa-gana-la-presidencia-de-sri-lanka-a-sombra-ultimos-atentados/20000012-4112732

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Europa Press (17 de agosto de 2019) El grupo armado separatista tailandés más importante anuncia contactos con el Gobierno. Europa Press. Recuperado de: https://www.europapress.es/internacional/noticia-grupo-armado-separatista-tailandes-mas-importante-anuncia-contactos-gobierno-20190817124114.html

Fox, J. (2009) “Integrating religion into international relations theory”. Routledge Handbooks of Religions and Politics. Pp 273-293.

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