Las mujeres y el acceso al financiamiento: India como caso de análisis

Por María Clara García

 

La inclusión de las mujeres en la economía se extiende mucho más allá de la reducción de la brecha de género. La participación femenina implica la adición de un enorme potencial humano, comportando importantísimos efectos tanto sociales como económicos.

Si bien los gobiernos suelen recurrir a las políticas fiscales y monetarias como principales herramientas para la promoción del crecimiento económico y de la distribución del ingreso, no debemos olvidar el potencial de los instrumentos financieros.

Dichos instrumentos son una pieza clave para los países en desarrollo, en tanto que incentivan la inversión y el ahorro. Un sistema financiero más accesible implica mayor disponibilidad de créditos para individuos o empresas.


Ahora bien, el acceso al financiamiento es particularmente difícil para las mujeres de los países emergentes y en desarrollo. Ello se debe a que tienen menores probabilidades de abrir una cuenta bancaria y ahorrar, así como de usar servicios financieros tales como los pagos a través de teléfonos móviles.

Revertir esta situación implica considerar la existencia o la consolidación de muchas más mujeres empresarias. Esto contribuiría a aumentar la productividad, el crecimiento, la distribución del ingreso y la estabilidad en todo el mundo en desarrollo.

Estudios del FMI[1] y otras instituciones muestran que un mayor acceso a las cuentas bancarias tiene una relación directa con la mejora en la brecha de ingresos entre hombres y mujeres.

En el caso de India, se estima que si tan solo la mitad de las mujeres participaran en la fuerza laboral, el ritmo del crecimiento económico se incrementaría en 1,5% anual hasta el 9%.

La profundización financiera que tuvo lugar en este país durante las dos últimas décadas contribuyó notablemente al crecimiento de la economía. Sin embargo, este crecimiento puede ser más inclusivo si se realizan esfuerzos por reducir las desigualdades en el acceso al financiamiento.

En particular, para una mujer india existen diversos obstáculos a sortear a la hora de zambullirse en el mundo de los negocios. No solo la participación femenina en la fuerza laboral es equivalente a un tercio de la masculina, sino que solo una pequeña parte de las empresas son dirigidas por mujeres. De ellas, un 90% son microempresas y un 79% se autofinancia (Mathew, 2019).

Los impedimentos son muchos: desde las presiones sociales y culturales que inhiben a las mujeres a dedicarse a otras actividades más allá del hogar y el cuidado de la familia; hasta la falta de posesión de bienes, lo cual les imposibilita tener garantías a la hora de conseguir un préstamo. Su grado de capacitación es mucho menor respecto de los hombres tanto en el conocimiento de oficios, la organización de negocios y empresas y la gestión de las finanzas, así como en el conocimiento del funcionamiento de los sistemas bancarios.

No son solo las mujeres pobres quienes padecen la discriminación financiera, sino que grandes y exitosas empresarias de Nueva Delhi afirman que el sistema es más reacio a proveer financiamiento a empresas bajo direcciones femeninas.

Si bien desde la administración de Narendra Modi se han lanzado programas de capacitación para hombres y mujeres tales como el Skill India Program[2], faltan instrumentos crediticios para la enorme cantidad de mujeres que quieren emprender una actividad empresarial.

Han aparecido numerosas opciones para sacar de la pobreza y el atraso a miles de mujeres en forma de organizaciones y plataformas comunitarias que ofrecen capacitación, asesoramiento empresarial y financiación para nuevas empresarias. Son muchas las organizaciones comunitarias para la prestación de microcréditos, varias de ellas auspiciadas por ONGs y algunas también por el Departamento de Ciencia y Tecnología de India.

A modo de ejemplo, podemos mencionar la Fundación Mann Deshi, establecida en 1996 por Chetna Gala Sinha, y el Mann Deshi Mahila Sahkari Bank, creado un año después. Este último provee créditos y microcréditos para mujeres rurales de India, incluyendo servicios de door-to-door banking (banca puerta a puerta) y online-banking (banca digital)con el objetivo de garantizar una mayor accesibilidad aún para aquellas mujeres en localidades remotas. De forma complementaria, la fundación ofrece programas de capacitación empresariales, y trabaja para mejorar el acceso a los mercados para las mujeres y sus comunidades. También tiene a disposición una línea telefónica de asesoría empresarial y financiera personalizada y de facilitación del acceso a los mercados. Recientemente, ha incorporado un programa de alfabetización digital que introduce a las mujeres en la banca digital, los cajeros automáticos y las aplicaciones sin efectivo. Hasta el momento, la fundación y el banco han ayudado a alrededor de 500.000 mujeres en India, de comunidades marginales, cuyo ingreso rondaba los U$S 2 por día. El objetivo es alcanzar un millón de mujeres para 2024.

Cabe recalcar que la obtención de estas capacidades no sólo tiene un impacto económico, sino efectos sociales y personales de importancia, tales como el sentido de libertad y nuevos horizontes, de confianza e iniciativa, de control e independencia sobre sus propias vidas. Ello es lo que intenta sembrar la fundación Mann Deshi en estas comunidades de mujeres indias.

Por otra parte, es destacable el impacto de la labor de estas instituciones en la capacitación de finanzas digitales, dada la importancia que adquieren en contextos como el actual, signado por la crisis y el aislamiento causados por el Covid-19.

Sabemos que una mejor inclusión financiera puede contribuir al aumento de las tasas de crecimiento de los países a largo plazo. Asimismo, el crédito destinado a numerosas pequeñas empresas es más beneficioso para la estabilidad financiera que cuando se otorga a unos pocos grandes conglomerados (FMI, 2020). En este sentido, las experiencias de entidades como el ejemplo mencionado en este artículo son una buena fuente de inspiración para el surgimiento de iniciativas similares en otras latitudes.

Fuentes:

Sitio oficial Mann Deshi Mahila Sahkari Bank https://manndeshibank.com/

Sitio oficial Mann Deshi Foundation http://manndeshifoundation.org/

Lagarde, C. Délechat, C. Newiak, M. (2018) Poner fin al acoso también ayuda a la economía. Diálogos a fondo, FMI. Recuperado de: https://blog-dialogoafondo.imf.org/?p=8899

Georgieva, Kristalina (2020) El sector financiero en la década de 2020: Construir un sistema más inclusivo en la nueva década. Fondo Monetario Internacional. Recuperado de: https://www.imf.org/es/News/Articles/2020/01/17/sp01172019-the-financial-sector-in-the-2020s

Mathew, A. (2019) Saliendo adelante en India. Finanzas y desarrollo. Recuperado de: https://www.imf.org/external/Pubs/FT/fandd/spa/2019/03/pdf/womens-entrepreneurship-in-India-mathew.pdf


[1] Ratna Sahay, Martin Cihák y otros, 2018. “Women in fiance: A Case for Closing Gaps”. Documento de análisis del personal técnico del FMI, SDN/18/05.

[2] Se trata de un programa gubernamental inaugurado en 2015 para la formación profesional de jóvenes indios e indias. Ofrece cursos de capacitación en oficios relevantes para la industria y asesoramiento. Los costos de matrícula y certificación son cubiertos por el gobierno.

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