El progreso de Singapur a partir de los valores asiáticos

Por Luana Greco

Fuente: Pixabay

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En las décadas del ’80 y el ’90 empezaron a emerger en Singapur lo que la elite gobernante denominó como “Valores Compartidos” (Singapore Government, 1991: 1 en Rocha-Pino, 2014)[1]. Se trataba de un proyecto del gobierno que buscaba aplicar ciertos puntos del confucionismo chino en conjunto con los valores asiáticos, para oponerlos a los valores occidentales. La idea principal del gobierno de Singapur era dirigir estos nuevos valores hacia lo que sería una ideología nacional, capaz de homogeneizar las tradiciones y culturas de las diferentes etnias que se encuentran en el país, provenientes de India, China y Malasia, en su mayoría.

La nueva ideología buscaba encaminar a la población hacia una mayor homogeneización, que permitiera organizar a la población para luego orientarla a su progreso. En este sentido, algunos puntos a destacar del confucionismo chino que se aplicarían a la ideología de los Valores Compartidos serían, por ejemplo, el valor de la comunidad por encima de lo individual y una rectificación de los nombres. Al respecto, Manuel de Jesús Rocha-Pino retoma a Hsiao para explicar lo siguiente: “El punto de partida del pensamiento político de esta doctrina moral ha sido denominado como ‘la rectificación de los nombres’ o zhengming, concepto que significa, literalmente: ‘ajustar los poderes y deberes, derechos y obligaciones del gobernante y el ministro, superior e inferior, acordes con las instituciones prevalecientes en la China de los Zhou’. Es decir, las palabras gobernante y gobernado, padre e hijo asignan a cada individuo un lugar en la sociedad. La no aceptación de cada papel social que corresponde a cada miembro de la sociedad tiene como consecuencia el caos (Hsiao 1979, 99 en Rocha-Pino, 2014: 21).”

Bajo estas disposiciones, los integrantes del Partido de Acción Popular (PAP) justificaban sus roles como gobernantes mediante exámenes psicológicos que buscaban demostrar su superioridad moral e intelectual. “Sin embargo, la retórica oficial no podía eliminar un elemento objetivo resultante de la naturaleza del sistema político: su tendencia autoritaria y el temor que el proyecto de ideología nacional despertó entre los sectores de la oposición partidista. Para estos grupos fue evidente el proceso de perfeccionamiento de los sistemas de control político del PAP: los valores de la ‘sociedad sobre el individuo’ y el ‘consenso en lugar del conflicto’ provocaron una fuerte crítica por parte de los dos partidos de oposición en el Parlamento de Singapur porque temían que fueran usados para justificar abusos en los derechos humanos de la población y porque podían usarse para reprimir a la oposición política organizada. Con el tiempo estos temores se cumplieron puntualmente” (Englehart, 2000: 553 en Rocha-Pino, 2014: 25).

Por otra parte, los críticos de esta postura aseguraban que los Valores Compartidos como ideología asiática sólo buscaban justificar el autoritarismo a través de las tradiciones, que no son más que una construcción histórica: “Entre los críticos se encontraba un amplio segmento de la población china de habla inglesa y miembros del mismo régimen, quienes argumentaban que tales “valores asiáticos” en realidad eran una reexaminación de un conjunto de supersticiones, tradiciones opresivas y ficciones fuera de época y que en realidad el contenido ético de dichos valores resultaba universal, sin distinción de un credo en particular (como la valorización del trabajo arduo y disciplinado, la educación, la orientación familiar y el colectivismo). Estos valores resultaban necesarios en un sistema de producción como el capitalista, pero el régimen recurriría a ellos para dar una versión esencialista del éxito económico (Chua, 1995: 15-16 en Rocha-Pino, 2014: 30).”

Como se dijo, si bien los Valores Compartidos empezaron a difundirse entre el ’80 y el ’90 en Singapur,  la idea de orden permaneció en el país generando un notable progreso que se puede entender como soft power (Nye, 2008: 29 en Rodríguez Aranda y Leiva Van de Maele, 2013: 2 y 3)[2]. Actualmente, Singapur se destaca no solo por su población multiétnica, sino también por su progreso en el nivel intelectual, económico, financiero, tecnológico, urbanístico, cultural y democrático (Hong, 2017). Es interesante destacar el área de planeamiento urbanístico como uno de los aspectos de soft power, por ser una característica distintiva de este país del Sudeste Asiático. Para gobiernos extranjeros y planificadores urbanos, Singapur es un excelente ejemplo de principios y teorías de planeación, idea que viene acompañada de altas expectativas como Marina Bay Sands que atraen atención y elogio internacional. Este tipo de atención forma parte del soft power de Singapur.

Si bien Singapur es un Estado pequeño, logra concentrar estos diversos aspectos de soft power. Debemos recordar que las ideas que llevaron al progreso a Singapur contemplaron diversas culturas y valores que no son originarias del país, sino de la región, por lo que los Valores Compartidos también se suelen nombrar como valores asiáticos.  Incluir a “Asia” en el discurso político nacional modificó las relaciones con la región y ayudó a redefinir el nacionalismo de Singapur, orientándolo para convertirse en el Estado que es actualmente.


[1] El gobierno resaltaba cinco puntos principales en el proyecto:

a)            La nación debe estar por encima de la comunidad y la sociedad antes del individuo: poner los intereses de la sociedad por delante de lo individual;

b)            La familia es la unidad básica de la sociedad;

c)            Buscar la solución de los problemas a través de consensos y no de imposiciones;

d)            Promover la armonía y la tolerancia entre las diferentes religiones y etnias;

e)            Respeto y apoyo de la comunidad al individuo.

[2] Para Nye Jr. el soft power es la capacidad de lograr los resultados que se desean a través de la atracción de los otros, en vez de la manipulación o coacción de ellos. Las fuentes de este “poder de atracción” pueden ser: 1) su cultura (las partes de ésta que resultan atractivas para otros); 2) su política exterior (cuando ésta es vista como legítima); y 3) sus valores políticos (cuando los respeta tanto interna como externamente).

Fuentes:

-ROCHA-PINO, M. (2014) “Los valores compartidos: una Reinterpretación política del confucionismo en Singapur”, en Revista de Sociología e Política. Disponible en: https://www.scielo.br/pdf/rsocp/v22n51/02.pdf

-HONG, M. T.S., “The Soft Power of Singapore”, en A. LUGG (comp.) The Rise of Singapore, Nanyang, Nanyang Technological University. Disponible en: https://www.worldscientific.com/doi/10.1142/9789814704946_0019

-RODRÍGUEZ ARANDA, I. LEIVA VAN DE MAELE, D., 2013 El Soft Power en la Política Exterior de China: consecuencias para América Latina. Disponible en: https://www.redalyc.org/pdf/305/30528720022.pdf

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